jueves, 10 de junio de 2021

¿QUÉ PASÓ CON EL SEÑOR BURDICK?


En la introduccción de su libro Los misterios del Señor Burdick (1) Chris Van Allsburg (2) nos cuenta que esta obra es la publicación de los dibujos originales que un tal Harris Burdick le dejó a un editor amigo para ver si le gustaba su trabajo con la intención de editar un libro de cuentos. Cada dibujo estaba acompañado del título del cuento al cual pertenecía y un epígrafe de apenas una o dos líneas de texto. 

El editor quedó fascinado por las ilustraciones —hiperrealistas y delicadas, además de muy sugerentes— y le pidió a Burdick que le trajera los cuentos completos. Harris Burdick quedó en llevárselos al día siguiente pero nunca más apareció y no se supo más nada de él.

En torno a esta historia, Chris Van Allsburg ideó un exquisito libro-álbum, al que docentes y mediadores convirtieron también en una especie de libro-juego de expresión literaria para disfrute de muchísimos lectores, pues ¿quién no se animaría a desarrollar cualquiera de las historias que había apenas esbozado el enigmático Señor Burdick?

Pero dejando un momento de lado al libro, ¿qué sucedió realmente con Harris Burdick? ¿Por qué no regresó jamás con las historias completas para concretar la edición del libro? 

Hace un tiempo se me reveló el más importante de los misterios del Señor Burdick: curioseando por la librería "Books of Wonder", la más hermosa librería infantil de Nueva York (3).



Librería Books of Wonder - 42 West 17th St., New York.

 Allí me topé con un cuadro que colgaba en una pared del fondo. 


El marco de madera cobijaba un dibujo original a lápiz firmado y fechado (4) por Chris Van Allsburg titulado "What Happened to Harris Burdick?", que mostraba un lago en el que asomaba un automóvil de los años '50 sumergido hasta la mitad de su carrocería y a cuyo costado un sombrero flotaba a la deriva. ¿Se habría ahogado el Señor Burdick? 

La leyenda del cartelito pegado al marco del cuadro (colocado por la librería) decía que el dibujo era una creación de Van Allsburg para responderse a sí mismo al enigma de la desaparición de Burdick y que la respuesta se revelaba en el ángulo superior derecho de la imagen. ¡Ah! En el cartelito también figuraba el precio del cuadro de Chris Van Allsburg. Me hubiera gustado traérmelo a casa pero por razones obvias salí de la librería solamente con un libro bajo el brazo. 

Bueno, aquí está la imagen y el pequeño detalle (en el ángulo superior derecho) que resuelve el misterio del paradero de Burdick. Si no lo descubren me dejan un comentario y se los cuento. 


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Notas

(1) Los misterios del señor Burdick (The Mysteries of Harris Burdick). Chris Van Allsburg (texto e ilustraciones) México, Fondo de Cultura Económica, 1996. Colección Los especiales de A la orilla del viento.

(2) Chris Van Allsburg (East Grand Rapids, Míchigan, 1949). Más información en la Revista Digital Imaginaria, aquí.

(3) Librería Books of Wonder - 42 West 17th St., New York.

(4) El dibujo está fechado en 1985, un año después de la primera edición del libro; es decir que el misterio del Señor Burdick realmente duró muy poco.


martes, 25 de mayo de 2021

LAS INQUIETANTES ELECCIONES DE LOS LECTORES (EN FORMACIÓN), por Roberto Sotelo

Artículo publicado en el Catálogo para bibliotecarios, docentes y especialistas 2013-2014 del colectivo editorial “Libros para atesorar” (Buenos Aires, marzo de 2013).

Biblioteca Juanito Laguna. Visita de la Escuela Nº 1 DE 3 (C.A.B.A., 2013)

“—¿Qué clase de libro te gustaría leer ahora? —preguntó (la señora Phelps, la bibliotecaria).
—Me gustaría uno bueno de verdad…
—Prueba con éste —dijo finalmente—. (…) Y no te preocupes de las cosas que no entiendas. Deja que te envuelvan las palabras, como la música.”

Roald Dahl. Matilda.

Cuando coordinaba una biblioteca infantil, llegaron una pequeña de 7 años y su mamá, quien me explicó: “Quiero asociarla a la biblioteca. Lee muy bien y quiero que lleve libros a casa.”

Las acompañé a las estanterías para enseñarles algunos libros y así conocer sus preferencias. La nena se adelantó y abalanzándose sobre las historietas, exclamó: “¡Uyyy! ¡Mafaldas! ¡Estas quiero llevar, mami!”.

La madre intervino rápidamente: “¡Pero no! ¡Eso no!”. Manoteó un libro gordo del estante y se lo ofreció a su hija: “Tenés que llevar libros más largos; —y refiriéndose a las Mafaldas que tenía la nena— eso lo leés enseguida”.

La pequeña, aferrada a su elección, le contestó: “¡Ufa, ma! ¡¿Quién es la que va a leer?! ¡¿Vos o yo?!”.

Este cortocircuito entre dos partes muy interesadas en la lectura me lleva a reflexionar sobre el rol que jugamos los adultos como mediadores. Anhelamos que los niños lean, que lleguen a convertirse en lectores. Pero debemos ser muy cuidadosos de que ese anhelo no se convierta en imposición. Acompañar a un niño en su formación como lector es ayudarle a encontrar un camino, sin escoger ni elegir en su nombre; es poder aconsejarle y orientarlo cuando lo requiera. Y es también estar a su lado para compartir sus descubrimientos y elecciones.

En todo niño que transita hacia una autononía como lector, que desea elegir sus propias lecturas, hay siempre una avidez frente a la diversidad que le proponen las estanterías de una biblioteca o de una librería.

Hay chicos que eligen leer únicamente narrativa, otros que solo leen historietas, algunos que prefieren los libros de información… Este interés exclusivo por un tipo de libro a veces se acentúa: he visto niños que durante largo tiempo solo leen las series de Tintín o Asterix, y un día, hacen un clic y piden una novela. Algo parecido sucede con los libros de información: leen todo lo que encuentran sobre máquinas (o sobre animales) hasta que en algún momento pasan a la ficción.

He presenciado otros episodios similares al de la anécdota que relaté al comienzo, siempre entre niños y adultos en situaciones de lectura. En todos se reflejaba una tensión entre los intereses de un niño transitando sus primeras incursiones autónomas en el universo bibliográfico, y un adulto que mediaba entre aquel y los libros.

Taller de Lectura "Donde viven los libros" (Centro "La Chispa", Villa Soldati, C.A.B.A., 2008)

 Suelo registrar que muchos adultos mediadores privilegian o valorizan un determinado tipo de lecturas —en detrimento de otras— para considerar que un niño va por “buen camino” en su formación como lector. Para ellos, ciertos géneros gozan de prestigio para etiquetar de “mejor lector” a quien los frecuenta. La mamá de la anécdota no valoraba el interés de su hija por leer historietas sino que intercedía a favor de un género narrativo (cuentos, novelas,...).

Resulta interesante observar las situaciones que se establecen cuando un grupo de niños (un grado escolar, por ejemplo) visita por primera vez una biblioteca con la posibilidad de libre acceso a las estanterías: unos sacan libros de cuentos, otros hojean una novela, algunos van directamente a las historietas, o se zambullen en los libros-juego (los de la serie ¿Dónde está Wally? son los más conocidos pero hay otros que presentan variados tipos de propuestas lúdicas mediante juegos de observación, búsqueda y lectura) y están los que se dirigen a los libros de información. En síntesis, creo que para el lector infantil no hay un género más o menos importante que otro a la hora de disfrutar un libro.

Pero ¿qué pasa con los adultos mediadores?, ¿por qué generalmente privilegian la ficción y "lo literario" a la hora de recomendar un libro?

Me animaría a hacer una escala de expectativas de lo que un adulto espera que un chico elija a la hora de leer:

1.    Novela
2.    Cuento
3.    Poesía
4.    Libro de información
5.    Historieta
6.    Libro-juego

Por experiencia, he notado que los niños invierten el orden y eligen comenzando por el punto 6. Y así aparecen los mecanismos de disuasión (en muchos casos de presión) del adulto: “¿Pero eso vas a leer?, ¿por qué no lees algo más largo?, ¿no preferís otra cosa".

A partir de esa tensión de intereses, los adultos tienen la oportunidad de generar un encuentro entre niños y libros. Pero para ello se hará necesario dejar hablar a los chicos, escucharlos, observar cómo establecen relación con los libros. Ellos nos van a dar la clave más importante: qué libros tienen ganas de leer... de mirar... o solo de hojear. Con esos libros van a iniciar un buen desarrollo de su formación como lectores. Con los libros que ellos tomen del estante porque se sintieron atraídos por la tapa, por el título o por sus ilustraciones: libros de cuentos, libros de imágenes, historietas, libros-juego, libros de información, revistas...

Visita del Jardín Comunitario Barracas "Una y otra vez" a la Biblioteca Juanito Laguna (C.A.B.A., 2012)

 Tomo palabras de la especialista Jacqueline Kerguéno: "Todo depende de la manera de hacer. El guía acompaña al escalador, no le impide ascender. ¿Ha de escoger su itinerario? Sí, pero sólo para evitarle los escollos menos deseables. Y no es asunto suyo hacerle amar la excursión, ni decidir cuáles son los paisajes más bonitos. Ayudar a un niño a ser lector, es ayudarle a encontrar su camino, entre la selva de libros, sin escoger en su nombre. Y no importa que escoja algunos títulos que no nos gusten a nosotros. Es necesario que descubra lo que le gusta a él, lo que prefiere, lo que no le convence. Que un niño no acabe un libro no es, forzosamente, una prueba de inconstancia o un gesto de pereza. Quizás ha notado que ese libro no le iba y que más valía buscarse otro. Así es como aprende a seleccionar lo que necesita, en un mundo donde abunda lo escrito" (*).

¿Y los otros libros? ¿Y aquella novela tan importante? ¿Y aquel autor tan renombrado? ¿Y aquel libro de cuentos tan apropiado? ¿Y los clásicos...? Ya vendrán. Seguro que también habrá tiempo y lugar para esos libros que los adultos queremos que los chicos lean. Pero habrá que saber esperar la ocasión para tender la red y dejar que se sientan atraídos por ella. El instante en que nos dejarán leerles (o contarles) un capítulo (o un párrafo) y así encenderles el cosquilleo interno que los lleve a continuar la lectura por sí mismos.

Taller "Donde Viven los Libros" en Plaza Matheu (La Boca, C.A.B.A., 2019)
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(*) Kerguéno, Jacqueline. "Ayudar al niño a convertirse en lector". En CLIJ (Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil). Año 1, N° 1, Barcelona, diciembre de 1988; p. 87-88.

jueves, 23 de abril de 2020

LA FAMILIA MILENIOS, de BERTIL ALMQVIST


La familia Milenios. Imágenes de la Edad de Piedra
Bertil Almqvist
(texto e ilustraciones)
Traducción de Patricia Mathews y María del Carmen Muiña.
Barcelona, Editorial Juventud, 1975.
La familia Milenios viaja a Egipto
Bertil Almqvist
(texto e ilustraciones)
Traducción de Patricia Mathews y María del Carmen Muiña.
Barcelona, Editorial Juventud, 1975.


Expedición Ant-Tiki o La familia Milenios descubre América
Bertil Almqvist
(texto e ilustraciones)
Traducción de Patricia Mathews y María del Carmen Muiña.
Barcelona, Editorial Juventud, 1975.


La familia Milenios en el espacio
Bertil Almqvist
(texto e ilustraciones)
Traducción de Patricia Mathews y María del Carmen Muiña.
Barcelona, Editorial Juventud, 1975.

Tal vez se encuentre entre los primeros ensayos de libros-álbum; aun sin saber su autor que este género sería moneda corriente entre la LIJ de los albores del segundo milenio de la humanidad. Y perdonen este final de frase tan grandilocuente pero justamente de humanidades y milenios tratan estos álbumes.

La saga de la familia Milenios fue concebida hace casi 70 años (la edición original es de 1948) por el dibujante sueco Bertil Almqvist (1902-1972) quien, sin duda, les ganó de mano a los norteamericanos William Hanna y Joseph Barbera, al crear una familia de "picapiedras" con tecnología de punta.
Papá Hueso y Mamá Tibia están acompañados en sus aventuras por sus dos hijos, Piedra y Astilla, y algunas mascotas: la vaca Mura, el caballo Melenas y el perro Primax.

Bertil Almqvist fue un activo colaborador en periódicos y medios gráficos suecos y hasta realizó dibujos animados. Toda esta experiencia se refleja en los libros de la familia Milenios: historias con mucho ritmo narrativo y cargadas de humor.

Cabe destacar otra característica en la que Almqvist es pionero: el entrecruce de géneros en un libro-álbum; así encontramos recursos y elementos de la historieta (fundamentalmente los globos para representar los diálogos entre los personajes) y también información histórica o técnica mechada de tal manera en los textos (y también en las ilustraciones) que no altera ni enlentece el relato ficcional.


La saga de la familia Milenios comprende varios libros pero en castellano se editaron solo cuatro: La familia Milenios. Imágenes de la Edad de Piedra, La familia Milenios viaja a Egipto, Expedición Ant-Tiki o La familia Milenios descubre América y La familia Milenios en el espacio.



Dato curioso: Comisionado por la Junta Nacional de Información de Suecia, Almqvist fue el creador en 1941 de "En Svensk Tiger", el eslogan para una campaña de propaganda de Suecia para prevenir el espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. La frase estaba acompañada por la imagen de un tigre con rayas azules y amarillas, los colores de la bandera sueca.
El nombre es un juego de palabras: en sueco la palabra «tiger» (tigre) se pronuncia igual que «tiga» (silencioso). De este modo, además de la traducción literal «Un tigre sueco», también se interpreta como «Un sueco silencioso».
El afiche se convirtió en el eslogan de la Campaña de Vigilancia Sueca, creada el mismo año para promover el secretismo ante cualquier información relativa a las Fuerzas Armadas de Suecia y los intereses nacionales.





jueves, 2 de abril de 2020

LA EXPEDICIÓN, de WILLI BAUM


La expedición
Willi Baum (guion e ilustraciones)
Caracas, Ediciones Ekaré, 1978.

La expedición, un libro-álbum sin texto, nos remite al tópico del "burlador burlado" a través de sus imágenes. La narrativa visual de Willi Baum es impecable; en muy poca extensión (unas 14 dobles páginas) desarrolla la historia manteniendo el ritmo y el suspenso hasta un final que sorprende al lector. A los verdaderos protagonistas de esta historia nunca se los ve (otro hallazgo de Baum), pero no quedan dudas de que ahí están, resistiendo y cambiando la Historia.

Ahorro palabras y detalles porque también van a poder disfrutar (aunque sea de manera virtual) de este libro a través del video que encontré en el blog de Ediciones Ekaré.




Su autor, Willi Baum (1931-2015), es un desconocido en nuestro medio y lamentablemente todos sus libros desaparecieron del mercado editorial.

Nació en Biel, Suiza, y se educó en la ciudad alemana de Dresde, sobreviviendo a su destrucción por las fuerzas aéreas aliadas al final de la Segunda Guerra Mundial. Nuevamente en Suiza, aprendió Artes Gráficas y a los 20 años ganó un certamen organizado por la Swiss Nati­o­nal Phi­la­te­lic Exhi­bi­tion para el diseño de un póster. Esta obra forma parte actualmente de la colección permanente del MOMA de New York.



Y desde ese momento, a comienzos de los años '50, Baum no paró: trabajó como Director de Arte para empresas de publicidad en Ciudad del Cabo, Hamburgo y Londres; en 1961 se estableció en los Estados Unidos para dedicarse al diseño y al dibujo y, poco a poco, desde mediados de la década del '60, a la ilustración y creación de libros para niños y jóvenes. Siempre alternó su trabajo profesional con viajes por Europa, Asia y América que le sirvieron de inspiración para sus creaciones artísticas.






Dato curioso: La expedición fue el primer libro publicado por la editorial venezolana Ekaré (mal no vendría una reedición-homenaje a los 42 años de su publicación).

lunes, 16 de marzo de 2020

LA SAGA DE LOS CONFINES, de LILIANA BODOC




Los días del Venado
Liliana Bodoc

Bogotá, Grupo Editorial Norma, 2000.
Colección Otros Mundos.

Los días de la Sombra
Liliana Bodoc

Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2002.
Colección Otros Mundos.

Los días del fuego
Liliana Bodoc

Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 2004.
Colección Otros Mundos.


«Liliana Bodoc escribió un clásico. A veces, en la exaltación de su personalidad, se pierde de vista esta obviedad. "La saga de Los Confines" y sus tres partes —Los días del Venado, Los días de la Sombra y Los días del Fuego— es un clásico latinoamericano a la altura de cualquier otro y que haya quedado casi exclusivamente del lado de la literatura juvenil es apenas una muestra de que sí existe un problema en cuanto a la valoración de los géneros que atraviesan las edades de los lectores. Como si hubiese un momento de la vida adecuado para la ciencia ficción, el fantasy y toda su familia genérica y ese momento llegara a su fin en un brumoso paso a la vida adulta donde la imaginación se guarda en el arcón de los recuerdos junto con cierto tipo de sensibilidad. A partir de ahí, hay que leer la literatura del mundo adulto o más preocupante aún: sólo gusta la literatura “adulta”, una categoría complejísima de definir cuando uno trata de hacerlo.»

(...) «Sería interesante pensar cuándo se dio este corte, cuánto tiene que ver el mercado, cuánto nuestros modos de relacionarnos con la imaginación y la literatura, cuánto un cambio sociológico. Pero hay que volver a Liliana Bodoc y "La saga de Los Confines" para repetir: es un clásico latinoamericano. El libro —hay que tomarlo en su totalidad más allá de las tres partes— es una pregunta y una respuesta sobre el poder arriesgada, nunca antes formulada y que no opera sólo en el texto.»

(...) «Lo que Liliana Bodoc hace es apropiarse del género más blanco y más europeo de todos, el fantasy, y subvertirlo. Amaba a Tolkien, a Le Guin. Entendía que para dejar de disfrutarlos como lectora y asumirlos como influencias de escritura debía tomar sus modelos y escribir una épica latinoamericana. Y para hacerlo tenía que latinoamericanizar el fantasy. Esa operación no podía ser una insoportable bajada de línea sino una épica de trama y estructura sólidas, con la obsesión en la construcción de culturas de JRR Tolkien y Ursula K. Le Guin (...), y con los elementos de la narrativa tradicional, es decir, el camino del héroe, los villanos, las traiciones, los sacrificios, los mapas, las batallas, los episodios: la saga.»


Fragmentos extraídos del artículo "Las tierras fértiles", de Mariana Enríquez, publicado en el suplemento Radar del diario Página/12 (Buenos Aires, 11 de febrero de 2018).

El texto completo del artículo se encuentra aquí.

domingo, 15 de marzo de 2020

EN LAS NUBES, de IAN McEWAN


En las nubes
Ian McEwan

Traducción de Juan Gabriel López Guix.
Barcelona, Editorial Anagrama, 2007. Colección Panorama de Narrativas.

"(...) En las nubes (novela episódica supuestamente dedicada a un público juvenil, McEwan declaró que 'está pensada para adultos pero con un lenguaje infantil' y que su intención era que cada capítulo/aventura tuviese la longitud ideal para una lectura que ayudara a cerrar los ojos y soñar toda la noche) va de mutaciones y de esos cambios misteriosos que tienen lugar durante los años transformadores y transformantes del fin de la infancia y el principio de otra cosa donde todos nos hemos sentido, en mayor o menor sentido, un poco Gregorio Samsa y bastante cucarachas.

Así, Peter Fortune es un niño propenso a ensoñaciones, que todos los días se despierta preguntándose '¿Quién soy?' y que prefiere responder a semejante duda existencial de muchas y diferentes maneras que lo llevan a enfrentarse a muñecas diabólicas, experimentar los efectos de una crema disolvente que lo vuelve invisible para los demás o 'vestirse' de gato consciente de que los días de milagros están contados y que más temprano que tarde iniciará el viaje de la transformación definitiva en adulto.

«¿Cómo podía ser feliz ante la perspectiva de una vida gastada en estar sentado y hablar? O haciendo recados y yendo a trabajar. Y sin jugar nunca, sin divertirse nunca de verdad. Un día sería una persona completamente diferente. Ocurriría tan despacio que ni siquiera se daría cuenta, y cuando lo hiciera, su espléndido y juguetón yo de los once años estaría bastante lejos, sería tan peculiar y difícil de comprender como le parecían a él todos los adultos en ese momento», se angustia Peter a la altura de las últimas páginas. Pero McEwan le ofrece el consuelo –en una última peripecia donde Peter anticipa lo que vendrá– de una profesión interesante (inventa una máquina que anula la fuerza de gravedad) y de placeres exóticos como poder acostarse tarde y besar a una chica."

Extraído de "La metamorfosis", por Rodrigo Fresán.

Reseña publicada en el suplemento Radar del diario Página/12 (Buenos Aires, domingo 29 de abril de 2007).
El texto completo del artículo se encuentra aquí.

UN DATO CURIOSO:
La edición original en inglés de este libro —titulada The Daydreamer (Jonathan Cape Ltd Publishers, 1994)— tiene ilustraciones de Anthony Browne, que se extrañan en la edición de Anagrama. Agrego la portada y algunas de ellas que encontré en la web.




martes, 6 de agosto de 2019

ALGO RARO EN CASA DEL ABUELO, de DAVID LEGGE


Algo raro en casa del abuelo  
David Legge (texto e ilustraciones)
Traducción de Eduardo Abel Gimenez.
Buenos Aires, Calibroscopio Ediciones, 2016.

Saludamos la reedición de un libro imprescindible, verdadero prototipo del libro-álbum.

Su autor, David Legge (Yorkshire, 1963) migró en 1989 de su Inglaterra natal para radicarse en tierras australianas. En ese país desarrolló una fecunda carrera como ilustrador de libros infantiles y acompañó en la realización de varios álbumes ilustrados a dos de las más populares escritoras australianas: Frances Watts y Margaret Wild.

Algo raro en casa del abuelo (Bamboozled, el título original en inglés, publicado en 1994) es su primer y único libro como autor integral.

Su texto nos cuenta la visita de una niña a la casa de su abuelo. Pero apenas traspasa el umbral, siente algo que le parece extraño. Esta inquietud o sensación de extrañeza se instala en la pequeña y la acompaña en todo momento: mientras charlan o toman el te, cuando juegan a las cartas o arreglan el jardín.



"Algo me fastidiaba y no podía saber qué era", piensa la niña. "No lo entiendo, no sé qué es, pero hay algo hoy que me parece raro", le comenta al abuelo.

Recién al final del libro, en el momento de la despedida, la nieta descubre el motivo de su intranquilidad.

Bueno, hasta ahí el desarrollo de la historia en el plano textual, pero dije al comienzo que este era un libro-álbum prototípico o sea que no podemos prescindir de las ilustraciones y debemos "leerlo" conjugando el texto con la imagen. Algunas de las ilustraciones acompañan este post pero van a tener que tener el libro en sus manos para saborear la verdadera magia de esta historia.



La edición de Calibroscopio supera a la anterior de la editorial Juventud. Primero por la excelente traducción de Eduardo Abel Gimenez, mucho más clara y dinámica que la versión española de Juventud. Y segundo por el bonus track de regalo en las páginas finales: una nota del autor donde cuenta algunos detalles sobre el proceso de creación de la historia y una doble página con bocetos, borradores manuscritos, y documentación de la que se valió para hacer el libro.




Dato curioso: Los interesados en seguir la obra de David Legge pueden buscar El libro sobre libros del conejo Mateo, con texto de Frances Watts e ilustraciones de Legge (Buenos Aires, Editorial Unaluna, 2008), un libro informativo-metaficcional, pero eso... es otra historia.